martes, 6 de mayo de 2014

EL TIPO DE CAMBIO CRUZADO

En la primera semana del mes de abril el presidente de la cámara de comercio de Tacna en Perú, ciudad fronteriza con Chile, comentaba en una emisora radial en relación al comercio transfronterizo, que le preocupaba el diferencial de cambio entre el peso chileno y el sol peruano. El señor Fuster en relación al cambio de monedas argumentó: “El sol bajó de los 2,80 y hay noticias que dicen que está sobrevaluado y por otro lado el presidente del BCR dice que no lo es[ta]. Qué pasa si sigue cayendo el cambio, y en Chile es a la inversa, está perdiendo valor el peso y se abrirá más la brecha y nos perjudicaremos en Tacna”.

Al presidente de la cámara de comercio no le falta razón cuando manifiesta su preocupación por el comercio de la ciudad, muy dependiente del consumo de ciudadanos chilenos que cruzan la frontera a diario. Veamos como clarificamos lo expresado, lo primero es entender que ambos países miden sus tipos de cambio en relación a una misma moneda fuerte, que desde los acuerdos de Bretton Woods tal hegemonía le corresponde fundamentalmente al dólar estadounidense.

Lo segundo que debemos comprender, como lo sostiene la teoría económica, es que cuando la moneda de un país se deprecia o pierde valor frente a otra moneda extranjera, sea el peso chileno o el dólar americano, los bienes de este país se abaratan en términos de la moneda extranjera, siempre y cuando el efecto de traspaso o pass-through del tipo de cambio a precios no sea completo. Asimismo, cuando la moneda de un país se aprecia o adquiere valor frente a otra moneda extranjera, los bienes de este país se hacen más caros en términos de la moneda extranjera.

Para terminar de comprender el desvelo de la autoridad de la cámara de comercio utilicemos el tipo de cambio cruzado, que es el precio de una moneda en términos de otra moneda, pero calculado a través del cambio de una tercera moneda, que como dijimos es el dólar (USD), veámoslo en el caso del peso chileno (CLP) y el sol peruano (PEN):

Donde:

TC(CLP/PEN)    = Tipo de cambio de pesos chilenos por un sol.
TC(CLP/USD)    = Tipo de cambio de pesos chilenos por un dólar.
TC(PEN/USD)    = Tipo de cambio de soles peruanos por un dólar.

Si tomáramos los tipos de cambio en el momento en el que se está redactando este artículo el 06 de Mayo, extraídos de la plataforma de bloomberg, el tipo de cambio sería de 202.3527 pesos chilenos por un sol peruano, el que a su vez se derivó del cambio de 566.79 pesos por dólar y 2.801 soles por dólar.

Ahora, si por alguna razón, dentro de un mismo período, la moneda chilena se deprecia frente al dólar y la moneda peruana en cambio se aprecia frente al mismo dólar, los chilenos cada vez que crucen la frontera deberán llevar más pesos por un sol, es decir, sentirán que su gasto en bienes o servicios peruanos se incrementa en su moneda, por lo que probablemente ya no les resulte ventajoso comprar bienes peruanos. Por el contrario, si lo viéramos de forma inversa diremos que los peruanos tendremos que dar menos soles para adquirir un peso chileno o con un mismo sol se pueden comprar más pesos, por lo que nos resultaría ventajoso comprar más bienes chilenos.

Eso es precisamente lo que ha sucedido durante el mes de abril, observen el gráfico, el 1º de abril el cambio promedio bancario en Perú, según la Superintendencia de Banca, era de 2.806 soles por dólar y en Chile de 551.18 pesos por dólar, según el dólar observado por su Banco Central, es decir, un cambio de 196.43 pesos chilenos por un sol. Miremos ahora el cambio del 25 de abril, ese día según las mismas fuentes, en Perú se intercambiaban 2.802 soles por un dólar y en Chile 559.67 pesos por dólar, es decir, 199.74 pesos chilenos por un sol peruano, una apreciación del sol peruano del 1.69%, que hace que los bienes peruanos sean más caros, si comparáramos el cambio a hoy de pesos por soles de 202.3527, la apreciación sería de 3.02% y en lo que va del año esta sería de más del 8%.

Mientras el peso chileno se siga depreciando y el sol peruano manteniéndose relativamente estable o en su defecto apreciándose, u optimistamente depreciándose a un ritmo menor que el peso chileno con respecto al dólar, el comercio en Tacna continuará interiorizando las consecuencias de las políticas monetarias de ambos países y de terceros, y probablemente ya no será solo la preocupación del presidente de la cámara de comercio.

Publicado en formato resumido en el Diario Sin Fronteras de Tacna el 14/05/2014
© Copyright, este artículo puede ser distribuido libremente, siempre y cuando, se cite al autor.

martes, 22 de abril de 2014

LA JIRAFA DEL TIPO DE CAMBIO DE EQUILIBRIO

Hace poco leía el artículo “¿Se viene una segunda devaluación del peso argentino?”1 publicado por el profesor Germán Fermo, Ph.D. in Economics de UCLA y director de la Maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella de Argentina, y vino a mi memoria lo expresado por el gran economista Carlos Díaz Alejandro – referido por Esteban Hnyilicza – en cuanto a que el tipo de cambio de equilibrio es como la Jirafa, “Es difícil de describir, pero uno la reconoce cuando la ve”. Metáfora que describe la conciencia que tenemos algunos economistas del equilibrio cambiario.

En un párrafo de su artículo el profesor Fermo señala: “Argentina tiene dos problemas. Primero, padece de una inflación absoluta alta. Segundo, padece además de una inflación relativa alta. Si todos los países de la región padeciesen de una inflación del 30% anual, Argentina no tendría un problema de apreciación cambiaria crónica, la espada de Damocles es precisamente que estamos solos inflacionando y esta dinámica nos pone en una trampa relativa y perversa”.

Para comprender lo señalado por el profesor debemos acudir al enfoque de la Paridad de Poder de Compra relativa (PPC), que suele utilizarse como instrumento de medición del desalineamiento cambiario, según este enfoque el tipo de cambio nominal debe ajustarse por el diferencial de la inflación entre los países en cuestión para mantener constante el tipo de cambio real, sea este bilateral o multilateral, el cual se expresa como:


Donde:

q          = Tipo de cambio real.
TCN     = Tipo de cambio de la moneda nacional por moneda extranjera.
PE       = Precio en moneda extranjera de la canasta extranjera.
PN       = Precio en moneda nacional de la canasta nacional.

Lo que podemos decir es que si la inflación en Argentina es más alta que la inflación de cualquier país de la región, el tipo de cambio del peso con respecto a las monedas extranjeras de esos otros países debería aumentar o depreciarse - si se desea mantener el tipo de cambio real o la competitividad de los bienes argentinos - en un porcentaje igual a la diferencia entre sus tasas de inflación, porque de lo contrario implicaría una reducción o apreciación del tipo de cambio real o una pérdida de competitividad de Argentina, intercambiándose menos bienes argentinos por uno extranjero, es decir, encareciendo a los primeros y abaratando a los segundos. Ahora, si todos los países de la región o con los que comercia Argentina tuvieran una inflación igual de alta no habría mayor preocupación más que de su valor absoluto, porque siempre es mejor gestionar en un entorno de inflación baja que en uno de inflación alta.

A primera vista podría parecer que la depreciación de la moneda resolvería los problemas de Argentina o de cualquier país que este inflacionando, desafortunadamente no es tan simple, debemos reconocer que la PPC relativa es solo un método que busca corregir el desalineamiento o apreciación cambiaria, ocasionado fundamentalmente por el efecto de variables monetarias como la inflación. Sin embargo, dista mucho de ser una teoría del equilibrio cambiario, pues, no recoge el efecto de factores reales sobre el mercado de cambios como los flujos de capitales externos o la productividad de los factores, además, porque supone que el equilibrio cambiario del año base sobre el cual se mide el posterior desalineamiento o desvío cambiario es una situación en la que el tipo de cambio real es el “deseado” y que suele expresarse como aquel que estuvo vigente en un año de “equilibrio externo”, pero que no nos dice realmente como se calcula ese tipo de cambio real de equilibrio deseado.

Para tener una noción general de lo que es un equilibrio debemos mirar - como lo explicara el profesor Xavier Sala i Martín - aquella situación en la que estando en un supermercado decidimos acercarnos a pagar nuestro consumo y observamos que la longitud de las filas de personas detrás de cada una de las cajas de pago es variada, las que a su vez motiva a que muchas personas decidan salirse de sus respectivas filas para irse a la más corta, pero al hacerlo reducen la longitud de la que fueron sus filas originales, induciendo a otras personas a dirigirse a ellas, este reacomodo de personas seguirá hasta que todas las filas tengan una longitud parecida, con lo que ya no habría incentivo para moverse, es decir, se habrá llegado a una situación de equilibrio, que por cierto podría durar muy poco dependiendo de la velocidad con que son atendidas las personas.

En consecuencia, debemos entender que el equilibrio cambiario – como lo sostuvo Esteban Hnyilicza, Ph.D. del MIT y exdirector del Banco Central de Reserva del Perú, y sobre el que descansan las ideas principales de este artículo – debería recoger la concurrencia de variables económicas y sus proyecciones en dirección a conseguir un “balance adecuado” entre los objetivos de estabilidad de precios y de competitividad externa, en una trayectoria hacia un crecimiento sostenible de largo plazo, proceso que por cierto es muy dinámico ante diversos shocks internos y externos, y que poco tiene ver con la estabilidad de las longitudes de las filas de nuestro supermercado.

La persistencia entonces del desalineamiento o apreciación cambiaria real – entiéndase como la desviación del tipo de cambio real de su valor de equilibrio – es fuente de muchas perturbaciones sobre la economía real, siendo quizás la de mayor preocupación para el profesor Fermo el sesgo inflacionario de las expectativas de nuevas depreciaciones, alimentadas por la sobrevaluación del tipo de cambio real, cuando afirma: “El problema de padecer una inflación muy por encima a la de nuestros competidores es que permanentemente genera una dinámica perversa sobre el tipo de cambio real que presiona permanente al tipo de cambio nominal”. Al parecer, Argentina, una nación rica que no termina por digerir su propia experiencia, estaría en el círculo vicioso depreciación-inflación-depreciación del que no saldrá fácilmente y sin dolor.

1En este link pueden leer el artículo del Profesor Fermo http://www.infobae.com/2014/04/07/1555576-se-viene-una-segunda-devaluacion-del-peso-argentino
© Copyright, este artículo puede ser distribuido libremente, siempre y cuando, se cite al autor.